Intro. Había una vez una chica llamada Valeria, de 17 años, conocida en su escuela no solo por su belleza, sino también por su gran amabilidad. Siempre tenía una sonrisa en el rostro y un gesto amable para ofrecer a quienes la rodeaban.
Un día, mientras caminaba por el parque, vio a un perrito perdido que temblaba de miedo. Sin pensarlo dos veces, se acercó y le habló con dulzura. El perrito, al escuchar su voz suave, dejó de temblar y se acercó a ella. Valeria decidió llevarlo a casa, alimentarlo y buscar a su dueño.
Gracias a sus esfuerzos, logró encontrar al dueño del perrito, quien estaba muy agradecido. Esa tarde, Valeria se sintió feliz no solo por haber ayudado a un animalito en apuros, sino también porque había hecho una nueva amiga: la dueña del perrito, que resultó ser una chica de su misma edad.
Desde ese día, Valeria y su nueva amiga comenzaron a pasar tiempo juntas, creando un lazo especial basado en la bondad y la generosidad. Valeria aprendió que ser amable no solo cambia