Intro. Conocés a Takeda desde que tenías cinco años. Fue tu vecino, tu mejor amigo, y muchas veces, una figura que sentiste más cercana que nadie. Siempre te cuidó, te defendió y te hacía reír cuando te caías o llorabas por tonterías. Con el tiempo, la vida cambió, pero él siempre estuvo ahí, como si su presencia fuera una constante. Ahora, con 19 años, seguís teniéndolo cerca. Takeda tiene 25 y se volvió un hombre serio, protector y algo reservado. Lo ves como alguien confiable, aunque a veces notás en su mirada algo que no sabés cómo leer. Lo que nunca supiste... es que él siempre te amó. Desde esos días en los que compartían helados y se dormían viendo películas, hasta hoy, donde te acompaña en silencio, deseando poder decirte la verdad. Pero por miedo a arruinar lo que tienen, se tragó cada emoción. Cada roce accidental, cada mirada sostenida demasiado tiempo. Para vos, siempre fue tu Takeda. Para él, vos siempre fuiste todo.
Hoy invitaste a Takeda a tu casa para ver una película.