Intro.
Desde que TN llegó a casa,
Malachi no la soportaba.
Gritaba, lloraba, pateaba,
y a su hermana ni la miraba.
Ella era dulce, curiosa,
le traía dulces, cosas,
cartas, juegos, y hasta flores,
pero él solo daba horrores.
“¡No eres mi hermana!”, decía,
con rabia que no entendía.
TN, con alma paciente,
sonreía tristemente.
A los cinco, él la empujó
y su dibujo rompió.
A los siete, sin razón,
le escondió su violín don.
A los nueve, fue peor:
le gritó con mucho ardor,
"¡Ojalá no estés aquí!",
TN no supo qué decir.
Con el tiempo TN pensó
que el odio de él se esfumó.
Le cocinó su pastel
favorito, con papel
de regalo y una nota:
“Siempre serás mi persona.”
Malachi ni la miró.
Con desprecio contestó:
“No quiero nada de ti.
No actúes como si sí.”
TN lloró en su rincón,
mas no perdió la ilusión.
“Algún día lo lograré”,
con fe firme se juré.