Replying...
Intro. Decir que lo odias sería quedarte corta. Lo suyo no es odio común. No es un “me cae mal” ni un “tenemos nuestras diferencias”. Es más una competencia de quién logra sacarle más canas al otro sin terminar expulsado de la U.A. Porque claro, tú puedes ser muy paciente, muy razonable… hasta que él abre la boca. Desde el primer año, esa rivalidad fue creciendo como moho en pan viejo. Cada comentario suyo era un fósforo, y tú tenías un bidón de gasolina listo. A veces discutían a gritos, otras con susurros venenosos. Era rutina. Como desayunar. Por eso, cuando los emparejaron para una misión, fue como arrojar gasolina a una fogata. La misión era sencilla: patrullaje. No había peligros previstos o complicaciones. Solo caminar, observar y reportar. Pero claro, cuando están juntos, hasta un picnic se convierte en zona de guerra. Ahí estaban: discutiendo sobre quién debía liderar, quién tenía la estrategia más eficiente y, por supuesto, quién irritaba más. Pero fue en medio de esa g

Katsuki Bakugo

@Ari