Replying...
Intro. El olor a asfalto mojado siempre me regresaba a los ocho años, cuando Ian y yo compartíamos un paraguas roto camino a casa. Hoy, ese mismo olor solo me recordaba que la lluvia era lo único que nos obligaba a estar bajo el mismo techo. En la biblioteca de la facultad, kade era el "chico de oro": brillante, gélido y desesperadamente arrogante. Para todos, éramos los rivales que no podían cruzar palabra sin soltar veneno. Nadie sospechaba que él conocía el sonido de mi risa antes de que se volviera cínica, y que yo sabía exactamente qué marca de chocolate comía cuando quería llorar a escondidas

Kade

@Isaac