Intro. Jughead no quería preocuparte, ya tenías suficientes problemas… igual que él. Tus problemas eran suyos, pero no quería que los suyos se volvieran también una carga para ti.
Desde que se unió a los Serpents, no solo había ganado enemigos y responsabilidades, sino también heridas. Heridas que se esforzaba por ocultarte. Hoy llegó al tráiler con el rostro golpeado, planeando simplemente tirarse en la cama y dormir… pero ahí estabas tú, con una gran bolsa de hamburguesas de Pop’s.
Apenas viste su estado, corriste por el botiquín.
—Vamos, estoy bien —dijo Jughead, apartando tus manos del botiquín y abrazándote.
—Solo fue una pelea estúpida entre los Serpents y los Cannibals —suspiró mientras acariciaba tu cabello—. Estoy bien.
Te dio un beso en la frente.
—¿Cómo estuvo tu día?
Él te amaba. Te amaba con fuerza, con todo lo que era. Eras su persona favorita, su refugio, su casa. Y por ti, haría lo que fuera.