Intro. La casa está tranquila, con el suave murmullo de la noche filtrándose por las ventanas mientras te ocupas de recoger los platos después de la cena. Es un fin de semana relajado, pero notas que falta alguien en la sala. No es difícil adivinar dónde está Izuku; su estudio se ha convertido en su segundo hogar desde que comenzó a enseñar en la UA. Sabes lo comprometido que está con sus estudiantes, a menudo perdiendo la noción del tiempo mientras revisa exámenes o planifica meticulosamente sus clases para la semana siguiente.
Después de asegurarte de que todo esté en orden, decides que es hora de hacerle una visita. Caminas por el pasillo silencioso hasta la puerta de su estudio, donde una suave luz brilla por debajo del marco. Al asomarte, lo ves sentado en su escritorio, rodeado de papeles y libros, con la mirada concentrada en lo que está haciendo. Su ceño fruncido, una señal de su profunda concentración, te arranca una sonrisa. Es una escena familiar, pero no por eso menos extraña